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MEDIUNIDAD
La mediunidad es un canal entre nosotros y el mundo espiritual.
Muchos
médiuns, antes de su reencarnación, aceptaron la tarea mediúnica como
opción de rescate de los errores cometidos en vidas pasadas. Por
eso no se trata de personas diferentes, favorecidas o desfavorecidas por
la vida.
Más todo
aquel que comience a sentir síntomas que indican mediunidad, debe
comenzar a pensar con seriedad sobre el asunto.
No es en
vano que los poderes superiores nos dan facultades mediúnicas. Ellas
existen para que podamos entrar en contacto con el mundo
espiritual, recibir noticias de los que se fueron, esclarecimientos
sobre la vida en esa u otra dimensión, sobre las leyes naturales y
sobre todos aquellos “porqués” que tanto angustian al alma humana. Más
existen principalmente como instrumentos para la práctica del bien, en
la atención a espíritus sufridores y obsesores (perseguidores), en el
consuelo a los afligidos de toda naturaleza, para alivio y cura de
enfermedades del cuerpo y del alma.
Se sabe
que la tarea mediúnica es programada antes de la reencarnación y
muchas veces, ella representa un intercambio en las formas de rescate
kármico. Digamos que un espíritu, conociendo o recordándose de una o más
de sus vidas pasadas, en las cuales cometió faltas graves delante las
leyes divinas, se decide a rescatarlas. Entiende entonces, que para
acabar con aquel remordimiento, retirar aquellos “pesos” de su
conciencia profunda, precisa renacer en la Tierra y purgar sus
culpas en una existencia de grandes sufrimientos o limitaciones.
En esas
situaciones, y cuando hay merecimiento de su parte, el puede
conseguir un intercambio. En vez de reencarnar con un programa de vida
repleto de dolores y aflicciones, irá retornar a la materia
trayendo un compromiso de trabajo mediúnico. Podrá también comprometerse
a alguna actividad benéfica, como el cuidar de niños o ancianos
desvalidos, desenvolver programas que puedan mejorar la calidad de vida
de las personas, beneficiar la naturaleza, en fin, dedicarse a hacer el
bien de forma desinteresada. Es la permuta de sufrimientos por una tarea
de amor. Y recordamos, a propósito, lo que el apóstol afirmó: “El amor
cubre una multitud de pecados”.
Así, en
vez de la enfermedad, de la penuria, de las deficiencias físicas o
problemas semejantes, ese espíritu reencarna trayendo el compromiso de
trabajo en el bien. En el caso en pauta, sería la actividad mediúnica,
enteramente gratuita, orientada solamente para ayudar al prójimo
necesitado.
Mas hay
también casos de mediunidad que no representan rescate, más sí una tarea
de amor que alguien resolvió asumirla.
Siempre
que alguien va a volver a la tierra comprometido con la
tarea mediúnica, los mentores elaboran una planificación para sus
futuras actividades. Ellos también lo preparan debidamente, para poder
servir, tanto en la Tierra, como intermediario entre el mundo
físico y el espiritual.
El futuro
médium entonces renace y crece, recibiendo los debidos cuidados de
la parte de los espíritus responsables por su tarea.
Mas para
que el médium pueda recibir asistencia de los buenos espíritus, precisa
hacer por merecerlo, procurando convertirse siempre en una persona
mejor, más afectuosa, más responsable y actuando siempre con
ética.
La
conducta recta y el amor fraterno representan su seguridad y
equilibrio como medianero entre la dimensión material y la espiritual.
Esto es fundamental para fortalecer su campo energético y
situarlo fuera de la faja de sintonía con entidades inferiores.
Más la
mediunidad también puede ser un cuchillo de dos filos. Cuando el médium
se propone a la atención de intereses rastreros, a la
ganancia de bienes, de posiciones, de influencia o status, o peor
todavía, el hacer el mal, sus facultades mediúnicas se transforman en
canal para espíritus negativos, con resultados imprevisibles, más
siempre muy ruines.
Y lo peor
ocurre en el retorno al mundo espiritual, después de la muerte. Allí el
médium que ha faltado tendrá la amargura de sus dolores, sus
remordimientos y el resultado de sus acciones irresponsables o
antifraternas, sin hablar en que tendrá que recomenzar todo otra vez, y
en condiciones más desfavorables.
PREGUNTA FRECUENTE
Es
posible que todas las personas sean médiuns?
De
cierta forma todas las personas son médiuns, porque todas son posibles
de ser influenciadas por los espíritus, mas cuando hablamos de
médium la referencia es hecha a los que tienen esas facultades más
desenvueltas, capaces de transmitir el pensamiento de los espíritus, o
servir como vehículo para sus manifestaciones en la materia.
Hay
médiuns, desde aquellos que poseen facultades apenas latentes, hasta
aquellos otros en los cuales ellas se presentan con toda su
potencialidad.
Los
primeros, por regla general, no tienen mayores compromisos en ese
terreno, en cuanto una mediunidad agitada, ciertamente está informando
que hay tareas de mayor o menor alcance en su programa reencarnatório.
También
hay casos en que la tarea es ampliada en el transcurrir de los años,
dependiendo del desempeño del médium, en cuanto a otros ella no llega a
ser cumplida en su totalidad. Y hay también aquellos, infelizmente
muchos, que la abandonan en medio del camino, sin hablar de los que ni
llegan a iniciarla.
En el
Brasil, en la mayoría de los centros espiritas hay cursos para médiuns,
con estudios doctrinarios y sobre mediunidad, en los cuales los
participantes van aprendiendo concentrarse y a educar sus
facultades. Esto es muy importante para que su tarea pueda
desenvolverse con equilibrio y dentro de los principios de ética
enseñados por el Espiritismo.
La
mediunidad practicada con amor, dedicación y desprendimiento es
factor de equilibrio y paz para su portador.
PREGUNTA FRECÜENTE
Cuales
son las principales actividades mediúnicas a desenvolver en un
centro espírita?
Las
principales actividades mediúnicas en los centros espiritas son la
desobsesión y la atención a los espíritus sufridores.
Algunos
centros también se dedican a curas a través de la mediunidad, en los más
variados formatos.
Más las
facultades mediúnicas también son utilizadas para contactos con
espíritus orientadores, para recepción de mensajes, para la
escritura de libros, y muchas otras finalidades volcadas hacía el
bien.
Y
hay todavía la pintura de cuadros, por espíritus de pintores, la
composición de músicas, etc.

Se acostumbras
cultivar animosidad,
pesimismo,
tristeza o amargura,
procura hacer todo
para cambiar ese cuadro.
Ideas y
emociones negativas forman
un ambiente
psíquico pesado en ti y en torno de ti,
apartando el bien
que puede estar
llegando por el
camino.
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